domingo, 5 de febrero de 2017

TRUMP Y EL AVISPERO DE ORIENTE PRÓXIMO.

Parece que la rebelión contra las medidas racistas y xenófobas del actual Presidente de EEUU acaba de dar el primer varapalo judicial a su veto migratorio. Un varapalo que éste ha intentado remediar mediante la presentación de un recurso ante un tribunal de apelaciones, el cual, sin embargo, no ha dudado en sentenciar un segundo revés para el flamante nuevo Presidente. Algo que, sin duda, no frenará sus embates contra los emigrantes, sobre todo, los provenientes de los siete países que él considera nido de terroristas islamistas, a saber, Libia, Iraq, Irán, Siria, Yemen, Somalia y Sudán.

         Donald Trump considera, y está en su derecho, que la mayor parte de los terroristas islamistas vienen de esos países y que, por lo tanto, impedir la entrada de cualquier ciudadano de los mismos, sea cual sea su circunstancia, género, edad o condición, es la mejor manera para prevenir ataques en EEUU. Unos ataques que desde el 11 de septiembre de 2001 se han convertido en una obsesión nacional. Por lo que vetar la entrada resulta la medida más simple y eficaz para lograr una mayor sensación de seguridad. Da igual que se vulnere una serie larga de Derechos Humanos, da igual que se contravenga una serie de Convenciones Internacionales, da igual y, esto es lo verdaderamente relevante, que sea una medida inhumana e injusta, si como él cree, el fin justifica los medios. Suponiendo que logre que el veto migratorio logre triunfar en el previsible próximo asalto en el Tribunal Supremo y que, decenas de miles de personas no puedan iniciar una nueva vida en paz en suelo norteamericano, la duda está en cuál será la siguiente medida antiterrorista. Porque, obviamente, Trump no va a conformarse con hacer que su país se blinde contra todo aquello que no huela a blanco, anglosajón y protestante o, en todo caso, cristiano, ya sea impidiendo la entrada mediante vetos o mediante la construcción de muros como el que quiere que costee, su vecino del sur.

         Trump no tardará e implementar las políticas que más beneficien a sus afines de las grandes corporaciones norteamericanas. Y ello supone, inevitablemente, intervenir en el exterior. Porque está muy bien dedicarse a proteger la producción y el mercado interior pero si no se da salida a los productos en el extranjero el excedente acabará lastrando la economía. Además, también se precisan bienes y servicios foráneos. Y es que defender el proteccionismo puede ser muy rentable para captar a esa parte del electorado que ha perdido su empleo o su poder adquisitivo pero, la realidad de la macroeconomía es muy distinta. En un mercado globalizado donde la tecnología va supliendo la mano de obra y las comunicaciones ocupan un espectro cada vez mayor de la economía no se puede permanecer aislado. Y Trump no se ha caracterizado por haber hecho amigos hasta ahora, a excepción, quizás de Theresa May, la británica que tiene que deglutir la “patata caliente” del Brexit sin que la economía de su país sucumba y necesita más que nunca del aliado norteamericano y de Putin, tan megalómano y aspirante a dictador como él mismo.

         Por lo pronto ya ha comenzado amenazando al enemigo número uno de occidente, Corea del Norte y también ha lanzado serios avisos a al país que, con tanto esfuerzo y mano izquierda Obama había logrado atraer al redil, Irán. Puede que las malas relaciones con estos dos países tengan pocas repercusiones en la política y economía interior pero, otra cuestión es la balanza comercial con el extranjero. A partir de ahora, donde tendrá que pisar con pies de plomo es, sin duda, en Europa, la región de Asia - Pacífico y Oriente Próximo. Y no ha empezado con mucho tacto que digamos.

         Le guste o no a Trump, el avispero de Oriente Próximo es el problema exterior más importante y con más trascendencia para el devenir de Occidente en los próximos años. Obama intentó distanciarse de los conflictos en esta región sin éxito. Al final tuvo que claudicar e, incluso, llegar a un semi-acuerdo de no agresión con Rusia para atacar al enemigo común en Siria: Daesh. La tibieza de Obama y su reluctancia a actuar han permitido que, por ejemplo, la guerra civil en Siria se haya dilatado tanto en el tiempo. Por otra parte, la retirada de las tropas norteamericanas de Iraq, imprescindible para recortar gastos en un momento de grave crisis económica en EEUU, desestabilizó el país y facilitó la entrada de Daesh en el tercio norte con el horror consiguiente. Puede que Trump se alíe a Putin en su apoyo a Bashar lo que sentenciaría para siempre la suerte de Siria, un país cuya mayoría ha intentado lograr la libertad a un precio altísimo para encontrarse con que las inercias de décadas de dictadura y los intereses estratégicos de otros países han primado sobre sus derechos. También puede que en el país vecino, en Iraq la minoría sunita recupere un poco de peso frente al dominio actual chiíta y la creciente influencia iraní. Pero, haga lo que haga sí que producirán efectos y muy importantes.

Por eso, desde erradicar a Daesh de Iraq, Siria y Libia, a recuperar el ascendiente en Iraq frente a Irán, pasando por, quizás, un apoyo más decidido y público a Israel y determinar el status con Arabia Saudita y los países del Golfo así como aclarar la política con Turquía, a Trump se le amontonan los frentes en Oriente Próximo. Sobre todo, desde su perspectiva de líder mundial. Porque, el origen del problema migratorio de Oriente Próximo, que tanto le ocupa y preocupa, la raíz del terrorismo islamista que la política exterior norteamericana inició con su nefasta intervención en Afganistán no se soluciona impidiendo la llegada de emigrantes a su territorio sino solventando las guerras e injusticias en todos esos países en los que EEUU ha intervenido: Iraq, Irán, Libia, Siria, Somalia, Sudán y Yemen. Curiosamente, los países a cuyos nacionales no quiere ver en su territorio.

lunes, 24 de octubre de 2016

LA BANDERA KURDA, LA PRIMERA.

Son indómitos. Desde el momento en que nacen tienen que enfrentarse a todo lo que les rodea para sobrevivir porque la naturaleza les es hostil, el entorno político desea acabar con ellos, la historia siempre ha sido escrita con renglones en su contra y el destino no se cansa de ponerles una y otra vez en el frente de batalla. Los kurdos lo saben y asumen con tanta naturalidad que las montañas son sus únicas aliadas y su tradición y cultura un patrimonio indestructible como que, llegada la edad, deberán coger el fusil y avanzar cara al enemigo. Durante siglos el enemigo fueron el ejército otomano y el persa, según soplaran las alianzas del emir kurdo al que sirvieran hasta que, llegado el siglo XX y la traición a lo pactado en el Tratado de Sèvres de 1920, su territorio, el Kurdistán, la tierra de los kurdos, que nunca había conocido otras fronteras que las montañas y sus caprichos invernales, fue dividido entre cuatro estados que hicieron todo lo posible por doblegarlos, por eliminar sus ansias de autodeterminación e independencia e incluso por erradicarlos con prácticas genocidas. Entonces los enemigos fueron cinco: Irán, Iraq, Siria, Turquía y su división.

miércoles, 12 de octubre de 2016

EL NOBEL, LA PAZ Y LOS QUE MERECEN EL PREMIO.

¿Merece la paz un premio o es la paz, en sí, el mayor de los premios? ¿Debe premiarse a aquellos que luchan por lograr la paz o sólo debe premiarse a los que la logran? ¿Por qué unos son más dignos de reconocimiento en sus esfuerzos por mejorar este mundo que otros? Estas son algunas de las preguntas que me llevo planteando desde que leí el comentario que un amigo hizo en una red social sobre si Juan Miguel Santos, el presidente de la República de Colombia, era el mejor candidato de este año a llevarse el Nobel de la Paz.

domingo, 11 de septiembre de 2016

EL ACUERDO ENTRE EE.UU Y RUSIA, UNA NUEVA ESPERANZA PARA LA PAZ EN SIRIA.

El Centro Sirio para la Investigación Política o Syrian Center for Policy research – SCPR – en su informe titulado Syria, confronting fragmentation. Impact on Syrian Crisis Report, publicado en febrero de 2016, indica que el porcentaje de muertes ocasionadas por la guerra civil iniciada en 2011 asciende a 10 por cada mil habitantes mientras estima que la cifra de heridos asciende a 1.880.000. Esto supone que, en total, el 11,5% por ciento de la población siria ha muerto o ha sido herida como consecuencia del conflicto armado. El número de fallecidos a finales de 2015, según este informe, era de 470.000, una cifra que casi duplica la facilitada por las Naciones Unidas 18 meses antes. No sorprende pues que la media de la esperanza de vida haya descendido de los 70 a los 55 años no sólo como consecuencia directa de la guerra sino por sus efectos secundarios, es decir, falta de asistencia sanitaria para los heridos, ausencia de tratamientos médicos para enfermedades comunes y, por supuesto, carencia de alimentos, agua potable, etc. Consecuencia que deriva, también, del nivel de pobreza del país que supera el 85% de la población con un 69,3% viviendo en extrema pobreza. Tampoco resulta extraño que el 45,2% de los niños no reciban educación. [1]

viernes, 29 de julio de 2016

TURQUÍA, 15 DE JULIO, ¿GOLPE O AUTO-GOLPE?

Sólo el tiempo y la historia determinarán si el fallido golpe de estado en Turquía de la noche del pasado 15 de julio fue una maniobra orquestada por el actual presidente Recep Tayyip Erdogan, es decir, un auto – golpe, o un verdadero intento por parte del ejército turco que fracasó ante la reacción de los ciudadanos. Demasiadas incógnitas que podrían hacer que este artículo transitara por los inciertos vericuetos de la especulación sino fuera por algunas cuestiones cuyo trazado nos encaminan a algunos hechos indiscutibles. Hechos entre los que destaca que, al menos de momento, si a alguien ha beneficiado esta frustrada asonada militar ha sido Erdogan.

domingo, 19 de junio de 2016

PRIMER DÍA INTERNACIONAL PARA LA ELIMINACIÓN DE LA VIOLENCIA SEXUAL EN LOS CONFLICTOS.

Esclavas yazidís de camino al mercado
276 niñas y adolescentes fueron raptadas – y no digo secuestradas porque el término raptadas, desde el punto de vista jurídico, implica la captura de una persona contra su voluntad para asaltarla sexualmente – la noche del 14 al 15 de abril de 2014 en una escuela de secundaria en la ciudad de Chibok, en el estado de Borno, de Nigeria. 57 niñas lograron escapar en los meses siguientes al rapto pero, de las otras, poco o nada se supo. A pesar de la intensa campaña internacional, bajo el lema “Bring back our girls” – traed de vuelta a nuestras niñas - el gobierno de Nigeria ha demostrado ser manifiestamente incapaz de encontrar a estas pequeñas ciudadanas que cayeron en manos de las alimañas desnortadas de Boko Haram. De hecho, sólo cuando la presión internacional se hizo insostenible, el gobierno de Nigeria inició la búsqueda de las niñas aunque, sin demasiado interés ni esfuerzo. A la vista están los nulos resultados. Y es que, los 50.000 kilómetros cuadrados de la selva de Sambisa, feudo de Boko Haram, parecen un feudo inexpugnable para las fuerzas del orden nigerianas.

martes, 17 de mayo de 2016

LOS NIÑOS REFUGIADOS, EL FUTURO PERDIDO DE LA SOCIEDAD.

El futuro de un pueblo se refleja en el brillo en los ojos de sus niños, en el volumen de sus risas, en el revoloteo de su juego incesante y en el silencio cuando llega su reposo nocturno. El futuro de un pueblo respira con el primer llanto de un bebé y crece con cada uno de sus pasos, con cada uno de sus tropiezos, con cada nueva sonrisa al salir del sol. El futuro de un pueblo se encuentra en su respiración sosegada cuando duerme o en el metralleo incesante de sus preguntas curiosas mientras está despierto. El futuro de un pueblo es el esfuerzo que la sociedad desarrolla por cuidar a sus pequeños con la mejor sanidad posible, por educarlos fomentando su conocimiento, por protegerlos de todo aquello que puede perturbar su inocencia. Porque, una vez que se pierde la inocencia, se pierde la infancia para no regresar. Y la infancia es el tesoro más valioso que un ser humano tiene. El futuro de un pueblo es lo más precioso y difícil de cuidar y lo que antes sucumbe cuando los adultos se olvidan de que nada hay más importante que la vida, la paz y la libertad enzarzándose en guerras absurdas y de larga duración que nunca terminan con un vencedor ni justifican ninguna causa.